
Calcula el consumo o gasto en electricidad de un aparato o electrodoméstico
Selecciona uno de los electrodomésticos más comunes o elige "Personalizado" para introducir la potencia manualmente. La encontrarás en la etiqueta o el manual del aparato.
Escribe la cantidad en Vatios (W) o Kilovatios (kW) según indique el aparato. La mayoría de electrodomésticos usan vatios.
El precio medio en España ronda los 0,20 €/kWh, pero varía según tu tarifa. Consúltalo en tu última factura de luz para obtener un resultado más preciso.
Estima cuántas horas al día usas el aparato y cuántos días al mes. Por ejemplo, una lavadora puede usarse 1 hora, 10 días al mes.
Muchos aparatos consumen electricidad aunque estén "apagados" pero conectados. Marca esta opción para incluir ese consumo fantasma (~5W).
Verás el consumo mensual en kWh, el coste mensual y anual, y cuánto más pagarías si lo usas una hora extra al día. El semáforo indica si el gasto es bajo 🟢, medio 🟡 o alto 🔴.
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La luz no sube, «te da un abrazo». Y cuando llega la factura, ese abrazo aprieta. Si alguna vez te has preguntado cuánto consume un aparato de verdad (y cuánto te cuesta al mes), esta calculadora de consumo eléctrico está hecha para ti: introduces la potencia, el tiempo de uso y el precio del kWh, y obtienes el consumo en kWh y el coste en euros de forma clara y sin complicaciones.
En Sensei Kit lo decimos como lo diría tu Sensei con una sonrisa: no necesitas ser electricista para entender tu factura… pero sí necesitas un cálculo que no te haga perder la tarde.
Antes de calcular, conviene saber qué aparatos son los grandes consumidores. Los llamamos vampiros eléctricos porque drenan tu factura sin que te des cuenta:
Y luego están los vampiros silenciosos: aparatos en standby (televisores, consolas, cargadores, routers) que consumen poco cada uno pero suman mes a mes porque nunca se apagan del todo.
Porque en electricidad casi todo se parece… pero no es lo mismo. Vatios (W) no son kilovatios (kW), y potencia no es consumo. Además, un aparato no «gasta por existir»: gasta en función de cuánto tiempo está encendido y cómo se usa.
La cabeza se llena de dudas: «¿mi horno es de 2000W o 2kW?», «¿si lo uso 20 minutos cuenta igual?», «¿y el modo standby?». Justo por eso una calculadora de electrodomésticos sirve: te quita fricción y te da un número que puedes comparar.
Un aparato consume energía según esta lógica:
Consumo (kWh) = Potencia (kW) × Tiempo (horas)
Si el aparato está en W, se convierte a kW dividiendo entre 1.000. Por ejemplo, 1.000W = 1kW.
Y el coste se obtiene así:
Coste (€) = Consumo (kWh) × Precio del kWh
Esta calculadora hace todo eso sin que tengas que convertir nada mentalmente.
Para tener una referencia fácil, usamos un precio orientativo de 0,20 €/kWh (el precio medio aproximado en España en 2025-2026, aunque varía según tarifa y tramo horario).
Imagina un aparato de 1.000W (1kW):
Ahora imagina un aparato más potente, como uno de 2.000W (2kW):
¿Ves el truco? No es «el aparato», es la potencia × tiempo. Por eso la calculadora te da claridad rápida: si aumentas el tiempo o la potencia, el coste escala proporcionalmente.
Las etiquetas energéticas (de A a G) existen porque no todos los aparatos convierten electricidad en rendimiento de la misma forma. Cuanto más cerca de A, más eficiente es el aparato.
El Sensei lo traduciría así: en aparatos de uso continuo (frigorífico, bomba de calor, aire acondicionado), la eficiencia es ahorro real y acumulado. En aparatos de uso puntual (horno, aspiradora), manda más el hábito de uso que la etiqueta.
El ahorro real suele venir de pequeñas decisiones repetidas:
Y el consejo Sensei con toque de humor: no hace falta vivir a oscuras como un ninja. Hace falta saber qué estás pagando y por qué.
El resultado es una estimación basada en potencia, horas y precio del kWh. En el mundo real, el consumo puede variar por ciclos del aparato (nevera, lavadora), temperatura ambiente, eficiencia real y tarifa por tramo horario. Pero para comparar y tomar decisiones, es justo lo que necesitas: un número claro para no ir a ciegas.
Se calcula multiplicando la potencia (en kW) por el tiempo de uso (en horas). El resultado son kWh. Si la potencia está en vatios (W), se pasa a kW dividiendo entre 1.000. El coste se obtiene multiplicando los kWh por el precio del kWh de tu tarifa.
Los que más consumen son los que calientan o enfrían: calefactor eléctrico (1.000-2.000W), aire acondicionado (1.500-3.000W), horno eléctrico (2.000W), vitrocerámica (1.500-3.000W) y secadora (2.000-3.000W). El frigorífico consume menos (150W) pero funciona 24 horas al día, lo que lo convierte en uno de los más costosos al año.
Los vampiros eléctricos son aparatos que consumen electricidad aunque estén aparentemente apagados, es decir, en modo standby. Televisores, consolas, cargadores de móvil, routers o microondas consumen entre 1 y 15W constantemente. Por separado parece poco, pero sumados pueden representar entre 5 y 10% de tu factura anual.
W y kW son potencia (lo que demanda el aparato en un momento dado). kWh es energía consumida, que es lo que se factura. Un aparato potente puede costar poco si se usa poco tiempo, y uno de potencia moderada puede costar más si se usa muchas horas. 1 kW = 1.000 W.
Lo ideal es usar el precio que aparece en tu factura eléctrica. En España el precio medio en 2025-2026 ronda los 0,20 €/kWh, aunque varía según la tarifa, el tramo horario y la comercializadora. Si no lo conoces, usa 0,20 €/kWh como referencia orientativa.
Muchos aparatos no consumen su potencia máxima todo el tiempo. Un frigorífico o un aire acondicionado arrancan y paran según la temperatura. También influyen la eficiencia energética del aparato, la temperatura ambiente y los hábitos de uso. La calculadora ofrece una estimación muy útil para comparar y planificar el ahorro.
La etiqueta energética indica la eficiencia del aparato (A es el más eficiente, G el menos). A igualdad de uso, un aparato más eficiente consume menos electricidad para hacer el mismo trabajo. En electrodomésticos de uso continuo como frigoríficos o bombas de calor, la diferencia de eficiencia se traduce en un ahorro significativo en la factura anual.